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Patología acromioclavicular

Patología acromioclavicular

¿En qué consiste?

 

La articulación acromioclavicular forma parte del complejo esternoacromioclavicular. Su movilidad es escasa. Transmite las tensiones musculares aplicadas al miembro superior y amortigua las tensiones entre el hombro y el tronco. Las patologías crónicas acromioclaviculares se traducen casi siempre por dolores localizados en la parte superior del hombro, particularmente en los últimos grados de elevación anterior activa del brazo y al aplicar fuerza horizontal sobre ella (al dormir de lado sobre el hombro). En la mayoría de los casos, el tratamiento es conservador. Cuando estos tratamientos médicos fracasan, se propone el tratamiento quirúrgico, que consiste en la resección de la articulación acromioclavicular y, en particular, de la extremidad distal de la clavícula. Es importante valorar la articulación por un especialista para diagnosticar esta patología y evaluar el alcance de las lesiones.

Intervención

La artroscopia de hombro consiste en la visualización de la articulación del hombro a través de 2 o 3 mini-incisiones de aproximadamente 0,5-1 cm. por la cuales se introduce una cámara y aparatos para la reparación de los tejidos dañados. Para la artrosis de esta articulación se realiza una limpieza de la inflamación articular (bursectomia) y raspado de las prominencias óseas que la producen dolor. Para la luxación se realiza mínima incisión para la colocación de una placa. El tiempo medio aproximado de esta intervención suelen ser 60 minutos. El procedimiento se suele realizar con anestesia general y el paciente debe permanecer una única noche de ingreso hospitalario para control de las constantes vitales y del dolor, dándosele de alta al día siguiente de la intervención.

Postoperatorio

Tras la cirugía se deja el brazo en cabestrillo para control del dolor que se irá retirando progresivamente durante la primera semana. Pudiendo ser retirado en el postoperatorio inmediato para la realización de los ejercicios indicados y el aseo personal. Tras una artroscopia de hombro siempre se aconseja la realización de un programa de rehabilitación avanzada y fisioterapia personalizada para una recuperación óptima. Los tiempos de esta recuperación suelen ser de entre 4-8 semanas. Las complicaciones con una artroscopia de hombro son mucho menores y poco habituales que con una cirugía abierta y los tiempo de recuperación también mejoran. Es por ello que siempre aconsejamos primero esta técnica quirúrgica.

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