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Fascitis plantar

Fascitis plantar

¿En qué consiste?

La fascia plantar es una estructura plana, gruesa y fibrosa formado por tejido conectivo situada en la planta del pie que se origina en el calcáneo y se inserta en todas las falanges. que da soporte al arco del pie.

Aparte de dar soporte al arco del pie y contraerse y estirarse con cada paso, su función principal es la de ayudar en la transmisión de cargas en cada paso al caminar o correr. La zona de máxima tensión se sitúa en su inserción en el calcáneo, a nivel del talón. A este nivel puede inflamarse y sufrir pequeñas roturas que originan la temida fascitis plantar.

Las causas de la fascitis plantar pueden ser variadas y multifactoriales, depende en gran medida de factores ambientales, posturales y genéticos. Los mas frecuentes son:

– La sobrecarga por actividad física o deportiva principalmente en deportes de impacto (atletismo, fútbol, tenis y baloncesto). En pacientes sedentarios puede deberse a exceso de peso, alteraciones del apoyo del pie, debilidad muscular del pie u otras causas.
– Retracción del tendón de Aquiles, pies planos o pronadores,
– Calzado incorrecto o defectuoso. El uso de zapatos excesivamente planos y sin amortiguación o tacones altos, botas u otros zapatos que no proporcionan un soporte adecuado en el talón y en el arco.
– Enfermedades concomitantes como la obesidad, artritis, diabetes o acido úrico alto.

El síntoma más frecuente es el dolor o sensación de ardor en el talón del pie. La mayoría de los pacientes sentirá un dolor agudo al dar el primer paso nada más levantarse de la cama, debido a la extensión brusca de la fascia al apoyar el pie. El dolor generalmente disminuye a medida que el tejido se calienta, pero fácilmente puede regresar de nuevo después de largos períodos de pie, de actividad física, o después de levantarse después de un largo período de estar sentado.

A medida que la patología sea crónica, el dolor puede ser cada vez más persistente e insoportable e irradiarse hacia los dedos o el talón desde la planta del pie.

Intervención

El diagnóstico se hace principalmente mediante una buena exploración física y para confirmar la presencia de espolón, bursitis, degeneración o roturas asociadas se complementa con estudios de imagen con radiografía, ecografía y/o resonancia magnética.

También es necesario el diagnóstico diferencial con otras causas de dolor en el talón como son la inflamación de la almohadilla grasa del talón, la fractura de estrés del calcáneo o el atrapamiento de la primera rama del nervio plantar lateral, también conocida como neuropatía de Baxter. Esta patología poco conocida está presente en el 20% de los pacientes con dolor de talón.

En fases iniciales la fascitis plantar se puede controlar con tratamiento médico, cambio de los factores que la provocan y un programa de rehabilitación especifico.

Cuando una fascitis es rebelde al tratamiento convencional se aconseja el tratamiento con infiltraciones ecoguiadas de manera ambulatoria. En estos casos más rebeldes es imprescindible la realización de un estudio personalizado del caso a tratar, ya que pendiendo del tipo de patología se aconseja la infiltración con factores de crecimiento o células madre u otro tipo de producto así como la frecuencia de las mismas en la zona.

Postoperatorio

Las complicaciones con esta técnicas son mínimas y muy infrecuentes. No requiere de inmovilización tras su realización pero sí de reposo relativo durante las primeras 24 horas. En la mayoría de ocasiones se recomienda complementar la recuperación con la realización de un programa de rehabilitación avanzada y fisioterapia personalizada para una recuperación óptima.

En casos más crónicos rebeldes al tratamiento (mas de 6 meses) habrá que valorar otras posibles causas como alargamiento del gemelo interno por técnica mínima invasiva en casos de acortamiento de gemelo o tratamientos con radiofrecuencia ecoguíada de la rama del nervio plantar lateral para la neuropatía de Baxter. Ambas técnicas con cirugía ambulatoria sin ingreso.

Los escasos casos en los que fracasa todo lo expuesto anteriormente se debe realizar una cirugía abierta con cirugía ambulatoria sin ingreso y hacer fasciotomía parcial o total además de liberación de las ramas nerviosas que pueden verse afectadas por el proceso crónico.

La recuperación en estos casos no es inmediata y se requiere de un programa de rehabilitación avanzada y personalizada. La recuperación de la vida normal se hará de forma progresiva en las primeras 4 semanas. La carrera se podría reintroducir a partir de las 6-8 semanas aproximadamente, pero pueden pasar algunos meses hasta que se puede entrenar al máximo nivel.

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