+34 913 57 78 14

Seleccionar página

Patología del Antepié

Patología del Antepié

¿En qué consiste?

 

La patología del antepié engloba desde metatarsalgias hasta deformidades de los dedos diferentes del 1 dedo.

Al igual que la patología del dedo gordo del pie, estas aparecen tras años de movimiento y presión anormales en las articulaciones metatarsofalángicas. Son, por lo tanto, un síntoma de mal desarrollo del pie y normalmente son causados por la forma de caminar, el tipo hereditario de pie y el calzado.

Otras causas pueden ser desórdenes neuromusculares, o deformidades congénitas. Las personas que sufren de pies planos o casos o arcos del pie bajos son también propensas a desarrollar estos problemas, así como los pacientes artríticos o con enfermedades inflamatorias de las articulaciones. También son un factor las profesiones que conllevan un esfuerzo excesivo del pie; los bailarines de ballet, por ejemplo, a menudo desarrollan estas deformidades.

El calzado demasiado apretado o que aprieta unos dedos contra otros es también un factor común, que explica la alta tasa de esta patología entre las mujeres.

A parte de la deformidades de dedo de martillo o garra, también puede producirse enrojecimiento, hinchazón, o dolor alrededor de las articulaciones metatarsofalángicas, así como callos o dolor o movimiento limitado de los dedos causado al montarse un dedo sobre otro.

Intervención

El diagnóstico se hace mediante la exploración física por parte de un especialista y pruebas de imagen con radiografías para confirmar y cuantificar las deformidades.

En fases iniciales el objetivo es aliviar la presión sobre el antepié y detener la progresiva deformidad mediante medidas físicas, como separadores y/o plantillas. Cuando fracasa este tratamiento conservador la cirugía es necesaria.

La cirugía intenta eliminar las deformidades de los dedos, rehacer el alineamiento normal de la articulación y aliviar el dolor.

En las deformidades menos graves el tratamiento quirúrgico puede realizarse por cirugía mínimamente invasiva o percutánea a través de pequeña incisiones de apenas 0,5 cm.

Los casos más graves pueden requerir procedimientos más complejos con cirugía abierta, que incluyen cortes en el hueso y el realineamiento de la articulación, así como la colocación de tornillos o agujas.

Postoperatorio

Ambas cirugías se realizan de manera ambulatoria con anestesia local y no requieren de ingreso. La duración media suele ser de 60 minutos. Se permite apoyar inmediatamente después de la cirugía con ayuda de un zapato ortopédico y una muleta para descargar la zona operada.  

Son comunes las molestias y la hinchazón durante varias semanas tras la cirugía. El dolor, sin embargo, se controla fácilmente con medicación analgésica habitual.

Tras una cirugía sobre el pie siempre se aconseja la realización de un programa de rehabilitación avanzada y fisioterapia personalizada para una recuperación óptima y más rápida. Los tiempos de esta recuperación depende del tipo de procedimiento realizado, pudiendo variar desde 2-4 semanas en una cirugía simple hasta las 8-12 semanas en las más complejas.

Las complicaciones de este tipo de cirugía son raras pero pueden ser la infección que se suelen solventar con antibióticos orales o la trombosis venosa profunda que se trata con el uso de anticoagulantes. La tasa de recidivas de la patología del antepié (que vuelva a salir) depende del tipo de cirugía variando entre el 2-15 %.

Patologías similares

Contacta conmigo