Durante años se ha transmitido la idea de que la artrosis es un camino inevitable hacia la prótesis. Dolor, desgaste, limitación funcional… y, como solución final, sustituir la articulación. Sin embargo, la realidad clínica es mucho más matizada.
Hoy sabemos que la artrosis no es un fenómeno de todo o nada, sino un proceso progresivo, con fases intermedias en las que todavía es posible intervenir, mejorar síntomas y preservar la articulación.
Preservar no es resignarse
Preservar una articulación no significa “aguantar” ni retrasar decisiones de forma irresponsable. Significa actuar a tiempo, cuando todavía existe tejido viable y margen terapéutico.
El objetivo es conservar:
- el cartílago funcional
- el hueso subcondral
- la biomecánica articular
- la función y la calidad de vida
La prótesis es una gran solución cuando está bien indicada. Pero no es inocua, no es definitiva y no debería ser la primera opción si existen alternativas razonables.
La artrosis es un proceso (y cuanto antes se actúe, mejor)
Muchos pacientes llegan a consulta tras escuchar: “Cuando no aguantes más, ya te pondrán una prótesis.”
Ese enfoque ignora que, en fases iniciales o intermedias, el dolor suele estar relacionado con:
- inflamación persistente
- edema óseo
- deterioro del entorno biológico articular
- sobrecarga mecánica
Y en ese contexto, los tratamientos biológicos y regenerativos pueden marcar una gran diferencia, especialmente si se combinan con una estrategia personalizada.
¿Cuánto duran realmente estos tratamientos?
Esta es una de las preguntas que más se repiten en consulta. Y la respuesta no siempre está en los estudios, sino en la experiencia clínica real. Raquel es un buen ejemplo de ello.
El caso de Raquel: seis años ganados (y seguimos)
Raquel es una paciente muy querida en consulta. A lo largo de los años le hemos realizado varios tratamientos, fundamentalmente con terapias celulares, siempre con un objetivo claro: preservar su rodilla el mayor tiempo posible.
Hace seis años llegó con una artrosis avanzada en la rodilla derecha. Le habían planteado la prótesis como única solución. Decidimos intentar otra vía. Realizamos un tratamiento con terapias celulares y conseguimos esquivar la prótesis, con una evolución clínica muy satisfactoria durante años.
Seis años después, comenzaron de nuevo algunas molestias. Hace tres meses repetimos el tratamiento, y hoy ha acudido a consulta para realizar un tratamiento de recuerdo con plasma rico en plaquetas.
Su evolución ha sido muy buena. Tras la implantación de las terapias celulares tuvo unos días algo más molestos, algo esperable, pero el dolor cedió rápidamente. En pocos días volvió a caminar con normalidad, sin cojera, y actualmente ha retomado su actividad habitual.
Ha necesitado únicamente analgésicos suaves durante los primeros días tras el procedimiento, sin más medicación posterior. En las próximas semanas iniciará la rehabilitación de forma progresiva.
Casos como el de Raquel ayudan a responder, con hechos, a una pregunta muy frecuente: los tratamientos bien indicados pueden durar años y, si es necesario, pueden repetirse.
Retrasar una prótesis también es ganar
Cada año que se consigue mantener una articulación funcional sin sustituirla, el paciente gana:
- más tiempo con su propio tejido
- menos cirugías mayores
- mejores condiciones si algún día necesita una prótesis
- más calidad de vida
Especialmente en pacientes activos o no excesivamente mayores, poner una prótesis demasiado pronto puede condicionar negativamente el futuro.
Antiprótesis: una forma de pensar
El concepto Antiprótesis no va contra la cirugía ni contra las prótesis. Va a favor del criterio, la individualización y el respeto por el tejido natural.
Antes de sustituir una articulación, siempre conviene preguntarse:
- ¿se han explorado todas las opciones de preservación?
- ¿es realmente el mejor momento?
- ¿es la mejor solución para este paciente concreto?
Porque preservar, cuando es posible, es medicina de mayor valor.
Un mensaje final
Si te han dicho que la única opción es una prótesis, quizá aún no te han hablado de todas las alternativas.
Cada paciente tiene su propio camino. Y en muchos casos, ese camino empieza por conservar antes de sustituir.
Infórmate, pregunta y valora con tiempo. Tomar decisiones a tiempo también forma parte del tratamiento.