“Doctor, me han dicho que ya solo me queda la prótesis”. Es una de las frases que más escucho en consulta. Y muchas veces, no es del todo cierta.
La prótesis de rodilla es una herramienta extraordinaria cuando está bien indicada. El problema no es la prótesis, sino cuándo se decide colocarla.
La imagen no manda, manda el paciente
Uno de los errores más frecuentes es basar la decisión únicamente en una radiografía.
La artrosis no es solo desgaste visible: es dolor, función, inflamación, estabilidad y calidad de vida.
Hay pacientes con imágenes muy deterioradas que llevan una vida bastante normal, y otros con artrosis “moderada” que están muy limitados. Por eso, la indicación de prótesis nunca debe ser automática.
Cuándo SÍ está indicada una prótesis
Existen situaciones claras en las que la prótesis es la mejor opción y mejora de forma muy significativa la vida del paciente:
- Dolor intenso y constante, incluso en reposo
- Limitación funcional severa para caminar o dormir
- Fracaso real de tratamientos conservadores bien indicados
- Deformidades articulares importantes e irreversibles
- Pérdida clara de autonomía y calidad de vida
En estos casos, la prótesis no es un fracaso, es una solución eficaz.
Cuándo NO debería indicarse de entrada
En muchos pacientes todavía existe margen para preservar la articulación cuando:
- El dolor es intermitente o mecánico
- La movilidad se conserva razonablemente
- No existen grandes deformidades
- El componente inflamatorio es relevante
- No se han explorado tratamientos biológicos o mínimamente invasivos
Aquí es donde una valoración especializada puede cambiar por completo el planteamiento.
Preservar antes que sustituir
Hoy disponemos de estrategias reales para aliviar el dolor, mejorar la función y retrasar —o incluso evitar— una prótesis:
- Tratamientos biológicos personalizados
- Infiltraciones guiadas
- Cirugía artroscópica mínimamente invasiva
- Corrección de la biomecánica y del eje de carga
- Seguimiento y tratamiento precoz antes de que aparezcan deformidades irreversibles
No se trata de prometer milagros, sino de tomar decisiones a tiempo.
El gran error: llegar tarde
Cuando el dolor se normaliza durante años, la articulación se deteriora y las opciones se reducen. En ese punto, la prótesis suele ser inevitable.
Por eso es clave no esperar a que el daño sea irreversible.
La prótesis puede ser necesaria, pero no siempre es la única salida.
Antes de sustituir una articulación, merece la pena hacerse una pregunta sencilla:
¿Todavía puedo preservarla?
Muchas veces, la respuesta es sí.
Testimonio real – Artrosis avanzada de rodilla
“Esta es ya la cuarta o quinta vez que vengo a hacerme el recuerdo de plasma. Tengo una artrosis muy avanzada, prácticamente extrema.
Cuando llegué por primera vez estaba muy mal, muy limitada. Me hablaban directamente de prótesis y estaba completamente inhabilitada para hacer una vida normal.
A lo largo de estos años hemos ido siguiendo una trayectoria de tratamiento. Incluso hemos grabado otros vídeos durante el proceso, viendo cómo iba evolucionando.
Hoy puedo decir que mi calidad de vida ha cambiado por completo. He pasado de estar muy limitada a poder hacer una vida completamente normal.
Empecé a venir en 2022 y ojalá pueda seguir viniendo muchos años más, porque para mí este tratamiento me ha cambiado la vida.”
Si tienes dolor de rodilla y te han hablado de prótesis como única solución, una valoración especializada puede ayudarte a conocer todas las opciones reales antes de tomar una decisión definitiva.