Cada semana veo pacientes que llegan a consulta con una frase muy parecida: “Doctor, me han dicho que ya no hay nada más que hacer. Que necesito una prótesis.” Y muchas veces la pregunta que me hago no es si ese paciente necesitará una prótesis algún día, sino si realmente la necesita ahora.
Quiero dejar algo claro desde el principio: las prótesis articulares son uno de los mayores avances de la cirugía ortopédica moderna. Han permitido recuperar calidad de vida a millones de personas y siguen siendo una excelente solución cuando están bien indicadas. Sin embargo, también es cierto que no todos los pacientes que tienen artrosis necesitan una prótesis de forma inmediata.
No se trata solo de una radiografía
En ocasiones, la indicación de una prótesis se basa principalmente en una radiografía o una resonancia que muestran desgaste articular. Pero las imágenes son solo una parte de la historia.
Cuando valoramos a un paciente debemos tener en cuenta muchos otros factores:
- Su edad.
- Su nivel de actividad física.
- Sus expectativas.
- El grado real de limitación funcional.
- La calidad del hueso y de los tejidos que rodean la articulación.
- Las alternativas de tratamiento disponibles.
Dos pacientes con una radiografía prácticamente idéntica pueden requerir tratamientos completamente diferentes.
La pregunta correcta
La pregunta no debería ser: ”¿Necesita una prótesis?”
La pregunta correcta es: ”¿Podemos conservar esta articulación algunos años más?”
Y en muchos casos la respuesta es sí.
La importancia de la preservación articular
La preservación articular busca mantener la articulación natural del paciente durante el mayor tiempo posible. Para ello disponemos actualmente de diferentes herramientas terapéuticas que pueden utilizarse de forma aislada o combinada:
- Programas específicos de ejercicio y fortalecimiento.
- Tratamientos biológicos y medicina regenerativa.
- Terapias celulares.
- Técnicas intraóseas.
- Cirugía artroscópica y cirugía preservadora.
No todos los pacientes son candidatos a estos tratamientos, pero muchos pueden beneficiarse de ellos antes de plantear una sustitución articular completa.
Cada año cuenta
Esto es especialmente importante en pacientes jóvenes o activos. Retrasar una prótesis cinco o diez años puede tener un impacto muy relevante en la vida del paciente.
No porque la prótesis sea mala, sino porque toda prótesis tiene una vida útil limitada y porque conservar la articulación natural sigue siendo, cuando es posible, la mejor opción biológica.
No somos “anti-prótesis”
A menudo me preguntan si estoy en contra de las prótesis. La respuesta es rotundamente no. Las prótesis son una herramienta extraordinaria cuando llega el momento adecuado. Lo que defendemos es que antes de sustituir una articulación debemos asegurarnos de haber valorado todas las opciones razonables para conservarla. Porque preservar antes de sustituir no significa retrasar tratamientos necesarios. Significa ofrecer a cada paciente la solución adecuada en el momento adecuado.
Conclusión
La medicina moderna ya no debe basarse únicamente en una radiografía. Debe basarse en la persona que tenemos delante.
Por eso, ante una indicación de prótesis, merece la pena preguntarse si realmente es el momento adecuado o si todavía existen alternativas que permitan conservar la articulación natural durante más tiempo.
En muchos casos, una segunda opinión puede cambiar por completo el enfoque del tratamiento.
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