La capsulitis adhesiva de hombro, más conocida como “hombro congelado”, es una de las patologías más incapacitantes que vemos en consulta. El paciente empieza con dolor progresivo, después pierde movilidad y llega un momento en el que actividades tan simples como vestirse, peinarse o dormir sobre ese lado se vuelven muy difíciles. La característica principal de la capsulitis es la inflamación y retracción de la cápsula articular. Es decir, el tejido que envuelve la articulación se inflama, se engruesa y pierde elasticidad. Como consecuencia, el hombro se “bloquea”.
Tradicionalmente se ha dicho al paciente que es un proceso largo, que puede durar meses o incluso más de un año, y que “hay que esperar”. Sin embargo, hoy sabemos que existen tratamientos que pueden acelerar la recuperación y reducir de forma significativa el dolor y la rigidez.
Uno de los tratamientos más eficaces en fases adecuadas es la hidrodilatación ecoguiada.
¿En qué consiste la hidrodilatación?
La hidrodilatación es un procedimiento ambulatorio que realizamos en consulta, sin cirugía y con anestesia local. Bajo control ecográfico, introducimos una aguja en la articulación y administramos una mezcla de suero y medicación que permite distender la cápsula articular.
Al expandir suavemente esa cápsula retraída conseguimos:
– Romper adherencias internas
– Mejorar el espacio articular
– Disminuir la presión y la inflamación
– Recuperar movilidad de forma más rápida
En muchos casos asociamos la hidrodilatación a un bloqueo ecoguiado previo del nervio supraescapular. Este bloqueo selectivo nos permite reducir de forma muy significativa el dolor antes de realizar la dilatación capsular, mejora la tolerancia al procedimiento y facilita una movilización más precoz después.
Todo el procedimiento se realiza bajo control ecográfico, lo que garantiza precisión y seguridad.
Aquí tenéis el vídeo de un paciente que nos llegó con una limitación importante de movilidad tras una cirugía previa, con un hombro congelado de casi un año de evolución. Le habían propuesto tratamiento quirúrgico, pero él no quería operarse. Decidimos entonces realizar una hidrodilatación.
En el vídeo podéis ver claramente el antes y el después de una única sesión, con una duración aproximada de 10–15 minutos, indolora. Observamos cómo, de no poder elevar prácticamente el brazo, pasa a conseguir un rango de movilidad casi completo de forma inmediata tras el tratamiento.
El postratamiento es clave. Inmediatamente después del procedimiento es fundamental comenzar a mover el hombro. Además, debemos tener coordinada la fisioterapia para el día siguiente o incluso esa misma tarde, con el objetivo de mantener el rango de movilidad ganado y consolidarlo en el tiempo.
¿Cuándo está indicada?
No todos los hombros dolorosos son una capsulitis, por eso es fundamental una buena valoración clínica y ecográfica previa. En fases inflamatorias activas o cuando existe una pérdida importante de movilidad, la hidrodilatación puede ser una herramienta muy eficaz.
En muchos casos nos permite evitar procedimientos quirúrgicos más agresivos o, al menos, retrasarlos.
Lo más importante es no dejar evolucionar el problema durante meses sin tratamiento. Cuanto antes actuemos, menor será la retracción capsular y más rápida la recuperación.
Preservar antes que operar
En nuestra filosofía de preservación articular, siempre buscamos primero las opciones que respeten la anatomía del paciente y favorezcan la recuperación funcional.
La hidrodilatación asociada a bloqueo ecoguiado es un ejemplo claro de cómo un procedimiento mínimamente invasivo, bien indicado y bien realizado, puede cambiar la evolución de una capsulitis adhesiva incluso en casos evolucionados.
Si tienes dolor de hombro persistente o pérdida de movilidad que no mejora, es importante valorarlo. Actuar a tiempo puede evitar meses de limitación y sufrimiento innecesario.
Si quieres más información o una valoración personalizada, puedes solicitar cita con el doctor Félix López.