Cuando se trata de cirugías de rodilla, como las de menisco o ligamento cruzado anterior (LCA), el objetivo es claro: recuperar la funcionalidad y volver a una vida activa lo antes posible. En este camino, el plasma rico en plaquetas (PRP) se ha convertido en un gran aliado para mejorar los resultados quirúrgicos y acelerar la recuperación.
El PRP se obtiene de la sangre del propio paciente y, una vez preparado, se aplica directamente en la zona operada durante la cirugía. Esta técnica aprovecha el poder regenerador de los factores de crecimiento presentes en las plaquetas para estimular la reparación de tejidos y reducir la inflamación.
¿Qué beneficios aporta el PRP en cirugía de rodilla?
- Disminuye el dolor y la inflamación postoperatoria.
- Acelera la cicatrización del menisco o del injerto del ligamento.
- Reduce el riesgo de complicaciones y mejora la integración del tejido.
- Permite una vuelta más rápida al deporte o a las actividades diarias.
Testimonio real:
“Me rompí el cruzado anterior jugando al fútbol. Me operaron y me aplicaron PRP durante la cirugía. La recuperación fue sorprendentemente rápida: a las pocas semanas ya estaba entrenando en el gimnasio, y en cinco meses volví a jugar. El PRP marcó la diferencia.”
— Javier, 28 años
Si vas a someterte a una cirugía de rodilla, consulta con tu especialista sobre la posibilidad de añadir PRP al tratamiento. Puede ser la clave para una recuperación más rápida, segura y completa.