El ácido hialurónico es una sustancia natural presente en las articulaciones sanas. Su función principal es lubricar y amortiguar los movimientos, protegiendo el cartílago y reduciendo el impacto entre los huesos. En la artrosis, los niveles de ácido hialurónico disminuyen, lo que provoca dolor, rigidez y mayor desgaste articular.
El tratamiento con ácido hialurónico intraarticular repone esta sustancia esencial, restaurando su capacidad protectora. Esto alivia los síntomas y mejora la calidad del líquido sinovial, ayudando a frenar el avance de la enfermedad.
¿Cómo se puede usar el ácido hialurónico?
Este tratamiento puede utilizarse de manera única o combinarse con otras terapias regenerativas, como el plasma rico en plaquetas (PRP) o células madre mesenquimales, potenciando sus beneficios.
Además, tras ciertos procedimientos quirúrgicos, como una artroscopia, se recomienda su uso, ya que aumenta la lubricidad de la articulación, mejora el desgaste y favorece la recuperación.
Según el peso molecular:
• Bajo peso molecular: indicado en etapas iniciales de artrosis, mejora la viscosidad del líquido sinovial.
• Alto peso molecular: ideal para artrosis moderada o casos más avanzados, con mayor capacidad de lubricación y efecto prolongado.
Existen en el mercado formulaciones de ácido hialurónico que combinar incluso ambos tipos de ácidos en una misma inyección.
La elección depende del estado del paciente y debe ser evaluada por un especialista.
Procedimiento seguro y ambulatorio
La infiltración de ácido hialurónico se realiza en consulta, bajo condiciones estériles, para garantizar la seguridad. Es un procedimiento rápido, apenas lleva 10 minutos, tras el cual el paciente puede salir caminando. Solo se requiere reposo deportivo de 24-48 horas.
Es importante recordar que los resultados no son inmediatos: la mejoría aparece generalmente a las 3-4 semanas, ya que el ácido hialurónico necesita tiempo para actuar en la articulación.
Recomendaciones de aplicación
Para prevenir el deterioro articular y mantener sus beneficios, se recomienda repetir el tratamiento de manera anual o bianual, según las necesidades del paciente. Este procedimiento es seguro, sin efectos secundarios significativos, y puede repetirse mientras siga siendo efectivo.
Siempre debe ser aplicado por un médico especialista y bajo estrictas medidas de esterilidad. Preferiblemente con la ayuda de ecógrafo, principalmente en articulaciones pequeñas y/o profundas para minimizar el riesgo de lesión de estructuras vasculonerviosas y musculares.
En resumen, el ácido hialurónico intraarticular es una opción eficaz para aliviar los síntomas de la artrosis, proteger las articulaciones y complementar otros tratamientos o cirugías. Consulta con tu médico especialista para determinar el mejor enfoque para ti.