Cuando hablamos de tratamientos de medicina regenerativa para la artrosis, una de las preguntas que más se repite en consulta es: “¿Y cuánto tiempo puede durar la mejoría?” No existe una respuesta única. Cada paciente, cada articulación y cada grado de artrosis son diferentes. Por eso, resulta especialmente interesante conocer no solo cómo se encuentra un paciente semanas o meses después del tratamiento, sino qué ha ocurrido con el paso de los años.
Hoy compartimos el testimonio de una paciente a la que realizamos un tratamiento con células madre en su rodilla izquierda hace cinco años.
“La experiencia no ha podido ser más positiva”
Cinco años después del tratamiento, la paciente nos cuenta que se encuentra “muchísimo mejor” y recuerda también algo que considero fundamental explicar antes de cualquier tratamiento de medicina regenerativa: la evolución fue progresiva y no se produjo de la noche a la mañana.
Durante los primeros días presentó inflamación de la rodilla, algo esperado tras el procedimiento y que formaba parte de la información que había recibido previamente. Después comenzó un proceso gradual de recuperación.
Su experiencia es un buen ejemplo de por qué debemos alejarnos de conceptos como tratamientos milagrosos o resultados inmediatos cuando hablamos de artrosis.
EL TRATAMIENTO ES SOLO UNA PARTE DEL PROCESO
Hay otro aspecto especialmente interesante en su testimonio: su evolución no dependió únicamente del procedimiento realizado. A medida que disminuyó el dolor y mejoró la función de la rodilla, pudo comenzar a realizar más ejercicio y trabajar el fortalecimiento de la musculatura que protege y estabiliza la articulación.
Además, se implicó activamente en su recuperación y perdió peso para disminuir la sobrecarga mecánica sobre la rodilla. Esta combinación resume muy bien nuestra forma de entender la preservación articular.
No se trata únicamente de realizar un procedimiento biológico. Se trata de abordar la articulación de forma global, combinando, cuando está indicado, medicina regenerativa con ejercicio terapéutico, fortalecimiento muscular, control del peso y modificación de aquellos factores que pueden contribuir al dolor y a la progresión de la artrosis.
¿LAS CÉLULAS MADRE CURAN LA ARTROSIS?
Es importante ser rigurosos: actualmente no podemos afirmar que las células madre curen la artrosis ni que reconstruyan por completo una articulación deteriorada. El objetivo de estos tratamientos, en pacientes correctamente seleccionados, es intentar mejorar los síntomas y la función y favorecer un entorno articular que nos permita continuar con una estrategia de preservación.
La indicación debe ser siempre individualizada. Hay que valorar la edad, el grado y localización de la artrosis, los síntomas, la exploración, las pruebas de imagen, las expectativas del paciente y los tratamientos realizados previamente.
No todos los pacientes son candidatos ni podemos garantizar que todos vayan a obtener la misma respuesta o que esta se mantenga durante un periodo determinado. Precisamente por eso, un testimonio a los cinco años tiene un valor especial como experiencia individual, pero no debe interpretarse como una garantía de resultado para otros pacientes.
CINCO AÑOS DESPUÉS: PACIENCIA, CONFIANZA Y COMPROMISO
Quizá una de las reflexiones más interesantes de esta paciente sea que el tratamiento requiere también compromiso por parte de quien lo recibe. Ella misma habla de paciencia, confianza, pérdida de peso y ejercicio. Y resume el proceso como una relación recíproca entre el paciente y el equipo que lo trata.
PRESERVAR ANTES DE SUSTITUIR
En la Unidad de Preservación Articular y Medicina Regenerativa trabajamos con un objetivo fundamental: intentar conservar la articulación natural siempre que exista una indicación razonable para hacerlo.
Esto no significa evitar una prótesis a cualquier precio. Existen situaciones en las que la sustitución articular es la opción adecuada y puede ofrecer excelentes resultados.
Pero también hay pacientes en los que todavía podemos plantear estrategias de preservación antes de llegar a ese punto.
Cinco años de evolución favorable en una paciente no permiten generalizar resultados, pero sí nos recuerdan algo importante: cuando existe una buena indicación, unas expectativas realistas y compromiso con el cuidado de la articulación, merece la pena estudiar todas las posibilidades antes de sustituirla.
La mejor prótesis es la que nunca llega a necesitarse.
