La rotura de menisco es una lesión frecuente en la rodilla, especialmente en deportistas y personas mayores. Una vez diagnosticada mediante resonancia magnética, el tratamiento dependerá del tipo de lesión, los síntomas y el nivel de actividad del paciente. Hoy en día, existen dos opciones principales para su tratamiento: terapia regenerativa con plasma rico en plaquetas (PRP) y cirugía artroscópica.
1. Plasma Rico en Plaquetas (PRP): Regeneración sin cirugía
El PRP es una alternativa innovadora y mínimamente invasiva que busca estimular la recuperación del menisco mediante factores de crecimiento presentes en la propia sangre del paciente.
¿Cómo funciona?
- Se extrae una pequeña cantidad de sangre del paciente.
- Se procesa en una centrifugadora para concentrar las plaquetas.
- Se infiltra el plasma en la rodilla, en la zona afectada.
Beneficios del PRP:
- Regeneración natural: estimula la reparación del tejido meniscal.
- Menos dolor e inflamación: mejora los síntomas sin recurrir a fármacos.
- Sin cirugía ni tiempo de inactividad: permite continuar con la vida diaria.
¿Cuándo es recomendable el PRP?
Roturas meniscales pequeñas o parciales.
Pacientes con artrosis incipiente o lesiones crónicas.
Cuando se busca evitar o retrasar una cirugía.
Sin embargo, en roturas complejas o desplazadas, la eficacia del PRP puede ser limitada y la cirugía se convierte en la mejor opción.
2. Cirugía Artroscópica: la solución definitiva
Cuando la lesión es grande, provoca bloqueos en la rodilla o el dolor persiste pese a otros tratamientos, la artroscopia es el procedimiento recomendado.
¿En qué consiste la artroscopia?
Es una cirugía mínimamente invasiva que se realiza con pequeñas incisiones. Se introduce una microcámara y herramientas quirúrgicas para tratar la lesión sin dañar los tejidos circundantes.
Existen dos tipos de intervención:
- Sutura meniscal: se intenta reparar el menisco si la rotura está en una zona con buena vascularización.
- Meniscectomía parcial: si la lesión es irreparable, se retira la parte dañada para aliviar el dolor y restaurar la función.
Ventajas de la cirugía artroscópica:
- Resultados a largo plazo: resuelve el problema en la mayoría de los casos.
- Rápida recuperación: en 6-12 semanas, el paciente puede retomar sus actividades.
- Menos complicaciones: al ser mínimamente invasiva, el riesgo de infecciones es bajo.
¿Cuál es la mejor opción?
El tratamiento ideal dependerá de la lesión y del paciente. Si la rotura es pequeña y no impide la movilidad, el PRP puede ser una gran alternativa. Pero si el daño es severo o hay limitación funcional, la cirugía será la mejor solución.
Testimonio:
José Luis que se sometió a la cirugía de rodilla por una rotura meniscal que no mejoraba con tratamiento conservador. Está muy contento y en cuatro semanas está totalmente recuperado. Ha recuperado su vida y recomendaría a cualquier persona que esté en situación que se ponga en manos de un especialista.
Si estás o conoces a alguien que está en esa situación, no dudes en recomendarle que pida una cita con el doctor Félix López.