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El número de personas que sufren de artrosis no sólo está aumentando debido al hecho de que la población está envejeciendo. También hay cada vez más jóvenes con esta patología.

Que aparezca dolor “inespecífico” y crujidos en los huesos puede estar indicando que hay un principio de artrosis. Es cierto que hay más riesgo de que eso ocurra a medida que vamos sumando años pero hay casos en los que aparece de forma precoz a los 40 o 50 años.

El dolor en las articulaciones es el que tenemos más presente, pero el cuerpo te puede enviar otros avisos de que quizá tengas artrosis o estés empezando a desarrollarla:

Sientes dolor. Existen dos tipos de dolor muy característicos de la artrosis. Por un lado, el que se presenta después de realizar un esfuerzo físico y mejora con el reposo. Y por otro, el que aparece tras estar un rato sentado, y desaparece al cabo de unos minutos después de volver a la actividad. También puedes sentir que al levantarte por la mañana el dolor es más suave pero aumenta a medida que pasan las horas.
Notas los cambios del tiempo. Aunque los expertos no se acaban de poner de acuerdo en la influencia de la climatología en los síntomas, diversos estudios sostienen que el dolor en las articulaciones puede aumentar cuando llueve. El Hospital Universitario Thomas Jefferson de Filadelfia (EE. UU.), por ejemplo, ha demostrado que uno de los factores que puede hacer fluctuar los dolores articulares son las condiciones atmosféricas. Los cambios de presión que se producen cuando se avecina una tormenta pueden intensificarlos. Y es que los nervios sensoriales que tienen las articulaciones reaccionan a los cambios de presión externa.
Oyes crujidos. Sentir un crujido en las articulaciones (se denomina crepitación) al realizar un movimiento brusco (al levantarte, al estirarte, al incorporarte…) es un síntoma temprano que podría indicar que el cartílago de tus articulaciones se está deteriorando. Ocurre porque hay un desgaste de la almohadilla (el cartílago) que impide que un hueso roce con otro.
Tienes menos movilidad. La limitación o dificultad para realizar ciertos movimientos (por ejemplo, no poder arrodillarte) es a menudo una de las señales más evidentes de la artrosis. La deformidad puede ser otro signo tardío de la enfermeda

Si tienes alguno de estos síntomas, no lo dejes pasar y acude a un especialista. Afortunadamente, en la actualidad, existen varios tratamientos para paliar el dolor de la artrosis. Entre los más eficaces, la medicina regenerativa con células madre que está ofreciendo unos buenísimos resultados y la viscosuplementación o infiltración de ácido hialurónico. Puedes pedir cita en mi consulta para valorar tu caso y ponerle una rápida solución.