La artrosis de rodilla es una de las enfermedades más frecuentes en la consulta de traumatología. Muchos pacientes llegan con la idea de que, tarde o temprano, acabarán necesitando una prótesis. Sin embargo, hoy en día contamos con tratamientos regenerativos que pueden retrasar o incluso evitar esta cirugía en muchos casos.
¿Qué son los tratamientos regenerativos?
Son terapias que utilizan los propios recursos biológicos del paciente para estimular la reparación y regeneración del cartílago y los tejidos de la rodilla. Entre ellos destacan:
– Plasma rico en plaquetas (PRP): concentra factores de crecimiento que reducen la inflamación y estimulan la reparación de los tejidos.
– Células madre mesenquimales: obtenidas de médula ósea o grasa, con capacidad para regenerar cartílago y modular la inflamación.
– Infiltraciones intraóseas: aportan tratamiento biológico directamente en el hueso subcondral, donde comienza el deterioro de la artrosis.
– Combinación con ácido hialurónico o medicina ortobiológica avanzada para potenciar el efecto lubricante y protector.
¿Cuándo están indicados?
Los mejores resultados se obtienen en pacientes que presentan:
– Artrosis leve o moderada, en la que aún queda cartílago que preservar.
– Dolor persistente que no mejora con fisioterapia o analgésicos.
– Limitación funcional en la vida diaria o el deporte.
– Pacientes jóvenes o de mediana edad que quieren evitar o retrasar la prótesis.
También pueden estar indicados en artrosis severa, en casos muy seleccionados, cuando el paciente presenta:
– Normo-eje en la articulación (alineación adecuada).
– Buena función articular conservada.
– Dolor que, aunque importante, no es totalmente incapacitante.
– Patologías sistémicas que contraindican la cirugía mayor o la colocación de una prótesis.
Ventajas frente a la prótesis de rodilla
1. Son procedimientos mínimamente invasivos que se realizan en consulta o quirófano menor.
2. No requieren hospitalización ni largos periodos de recuperación.
3. Permiten mantener la articulación propia, sin necesidad de implantes.
4. Reducen el dolor y mejoran la movilidad de forma natural.
5. Pueden repetirse a lo largo del tiempo y combinarse entre sí.
Cirugía de preservación y regeneración
En casos más avanzados, los tratamientos regenerativos pueden combinarse con técnicas de cirugía mínimamente invasiva, como artroscopias, osteotomías o microfracturas, siempre con el objetivo de preservar la articulación el mayor tiempo posible antes de plantear una prótesis.
Conclusión
Los tratamientos regenerativos no son un tratamiento milagro, pero sí una alternativa válida y personalizada en contextos específicos. Pueden ofrecer años de calidad de vida sin necesidad de una prótesis si se aplican en el paciente adecuado y con un enfoque individualizado.
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